
En la cima del Tabor, los discípulos viven una experiencia que transforma su fe, su relación con Jesús, su camino y el propósito de su viaje. La mirada se convierte en un instrumento de renovación espiritual, permitiéndoles contemplar nuevas posibilidades en su rol como discípulos. Al igual que para ellos, que la experiencia del Tabor, sea un modelo para tu transformación personal y espiritual.
