Hermanos y hermanas, Dios es vida compartida, amor comunitario, comunión de personas. Dios es esa semilla divina que nos habita; está en las raíces mismas de la vida y en nuestro ser. Oremos.
Queremos ser constructores de la hermandad universal.
• Anhelamos una Iglesia que proclame con su palabra y testimonio que el modelo y estilo último de la vida es el amor compartido en comunidad.
Queremos ser constructores de la hermandad universal.
• Necesitamos comunidades de fe que sean escuelas de amor compartido, donde cada persona pueda ser ella misma en plenitud, feliz en su entrega y en solidaridad total con el otro, como Jesús.
Queremos ser constructores de la hermandad universal.
• Deseamos crecer en consciencia, siendo alentados por el Espíritu de Jesús que nos llama e invita cada día a la hermandad universal, a vivir la vida en clave de servicio y fiesta.
Queremos ser constructores de la hermandad universal.
• Queremos gobiernos e instituciones comprometidas de verdad en la construcción de un mundo más justo y amable, donde todos y todas seamos iguales en importancia, en derechos y obligaciones, en dignidad y cuidados.
Queremos ser constructores de la hermandad universal.
• Necesitamos paz en nuestro mundo; ser sembradores de bien en nuestras relaciones; cuidar de los más desfavorecidos, visitar a los enfermos, contagiar paz y esperanza en toda circunstancia y tiempo.
Queremos ser constructores de la hermandad universal.
Padre Madre buena, que celebrar la fiesta de La Trinidad sea descubrir con gozo y agradecimiento que la fuente de nuestra vida es un Dios-Comunidad y nos sintamos llamados y llamadas a vivir compartiendo en solidaridad.
Vicky Irigaray
