Siempre que hay un inicio de curso, de cualquier tipo, emerge un proyecto. El proyecto que presento es “las 2H”, es decir, dos H que conllevan la temática de Humanidad y Horizonte. Explicado de otra forma: la Humanidad tiende a pasar de la hominización a la humanización como Horizonte. Una tendencia innata no al ser humano, sino a todos los seres, es decir, a todo el pluriverso en evolución. La Humanidad nunca, a mi entender, va a dominar la Consciencia, siendo consciente de ella misma, como conocerla, ya que la Humanidad misma es solo parte de la Consciencia Kósmica. El todo es más que la suma de las partes, y cada parte contiene el todo. Todos nos necesitamos.
Necesitamos pensar en Humanidad y no en individualismo. Este individualismo o ser separado de la totalidad, muy característico del mundo neoliberal o capitalismo, ha sido y es la gran falacia o engaño que se nos ha inoculado. Y se inocula. El individuo no sólo como centro, sino como “dios”. A lo largo de estos últimos siglos, a raíz de un poder y de una tecnología, el ser humano occidental se ha sentido superior a todo el resto de la Humanidad: la razón instrumental y economía han llevado a una tecnología, fría. Cada vez más sofisticada hasta llegar ya a la inteligencia artificial (IA), o tal vez, la memoria artificial (MA) o la memoria reforzada (MR), pero no un ser humano. Pero, en mi opinión, la economía del poder tergiversa, en función de su interés, como techo o ideal: el sobrevivir. No una economía de mercado, sino un mercado de economía. Y eso nos lleva a considerar el ser humano centro y dios: un profundo egoísmo, que no egocidad. Generador de enfermedades somatógenas, psicógenas y noógenas. Es preciso una visión holística o de totalidad. Somos una red, un rizoma sin, ciertamente, ser fagocitado, chupado o abducido por la colectividad o una ideología. Unidad en la diversidad; no uniformidad ni igualdad. El gran respeto a la diferencia en la Unidad. Ciertamente, la exigencia del diálogo sincero, y no dialéctico. La Humanidad todo un “Pueblo en marcha”
Y entonces emerge la segunda H: Horizonte. ¿Hacia dónde apunta, se dirige esta Humanidad (en mayúscula)? Es necesario un Horizonte (también en mayúscula) luminoso. Este Horizonte luminoso sólo lo tendremos, y en mi opinión, no hay otro camino, si se conocen y nutren todas las dimensiones que son inherentes a todo ser humano. Y esto no lo sabemos por el estudio de las neurociencias, que ayudan, sino por esa capacidad biológica, que posibilita el habla; y la capacidad cultural, que es el lenguaje. Esta riqueza de hablar, de conversar nos permite construir una escala de valores o una axiología que contempla la totalidad de todo ser humano, y, por tanto, de la Humanidad. Somos a la par “una parte del Todo y el Todo en la parte”. La capacidad de sentir y vivir sensitivamente el silencio interior profundo para saber discernir, distinguir. Sentir que este Horizonte apunta e indica otra forma de vivir más humanamente, de forma comunitaria y de solidaridad. No existe otra vida. Esta tarea se aprende desde el momento de ser concebido y después en el entorno, que hoy en día toma muchas formas.
Si la Humanidad en las diversas formas de convivir contempla este Horizonte que atrae, porque en su interior vive ese Horizonte, la Humanidad no se quedará con el “dios dinero”, que sólo es un medio, no un hito, sino que deseará vivir ya, aquí y ahora, de otra forma, no de egoísmo, sino de solidaridad, que es generosidad.
Si tenemos en cuenta las 2H, iremos pasando de una hOminización (centrada en el egoísmo) a una hUmanización (centrada en la egocidad). Ciertamente, un trabajo del día a día. Un entorno que acompañe. Como dice el dicho latino: Verba movent sed exempla trahunt: las palabras mueven, pero los ejemplos arrastran. Fruto de esta dialógica más que dialéctica, de este trabajo o labor, se siente la paz, la felicidad, el gozo de vivir esta vida. Es la sola que tiene la Humanidad, pero la Consciencia, previa al nacimiento y, por tanto, presente después de la muerte biológica nos hace tomar conciencia de sus diferentes niveles. Sólo hay que saber acallar los ruidos del ego, para auscultarnos más a fondo. ¿Cómo? Hagamos que nuestro ego sea consciente del metro cuadrado integral y partiendo del pisar la tierra (Humanidad) con nuestros pies; mirando al cielo (Horizonte) a través de nuestros ojos; con unas manos (Solidaridad) para compartir; con una cabeza (Capacidad crítica) para madurar y devenir un Ser Humano. Una profunda empatía. Cuerpo, cabeza, corazón, manos y pies. Un Ser Humano que se relaciona con los demás con un gran respeto, reflejo de su propio respeto a sí mismo.
En otras palabras, ser conscientes de nuestra finitud o Realidad visible o de las 2H. Toda una experiencia de la vida ordinaria, de una experiencia ordinaria que siente, expresa y manifiesta la Realidad Invisible o Consciencia o Luz o Energía o Naturaleza o Cristo o Tao, o Buda, o el Misterio de los mundos o la cualidad humana profunda. El proceso de madurez integral, que se siente, vive y madura en la ordinariedad de la vida. El nombre, que se puede expresar, es solo un producto de la mente de la Humanidad, para indicar lo que se vive y no se puede expresar. Y si se expresa, es en poesía, arte, música, estética, contemplación o silencio interior en la montaña, como en la playa; en el metro como en el bus; en el pueblecito como en la ciudad; en casa como en la habitación. La Vida u Horizonte es nuestra propia vida personal interior o Humanidad, expresado todo ello en el sujeto humano corporeizado, es decir, euzoia, digna vida, para una eutanasia, digna muerte.
¡¡Buen Proyecto para el presente curso!!
Jaume Patuel Puig (1935)
pedapsicogogo
