Francisco nos enseña cómo no tenemos que condenar a nadie con nuestros juicios, ni nuestros actos. Nuestra actitud, como nos habla el evangelio de esta semana, debe ser la del amor, la ayuda y la acogida. Todos nos equivocamos.

Francisco nos enseña cómo no tenemos que condenar a nadie con nuestros juicios, ni nuestros actos. Nuestra actitud, como nos habla el evangelio de esta semana, debe ser la del amor, la ayuda y la acogida. Todos nos equivocamos.
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