
El ruido impide a la persona conocerse a sí misma, pues obstaculiza el acceso a su mundo interior. El silencio es imprescindible si la persona quiere vivir con cierta hondura. El sosiego interior ayuda a la persona a encontrarse consigo misma y escuchar sus verdaderos deseos. La atención a nuestro mundo interior o la meditación nos permiten escuchar esa voz que no somos capaces de oír cuando vivimos llenos de ruido interior y exterior.
