Fe Adulta

Vete a sentarte en el último puesto

Las palabras del evangelio son, a veces, un dardo al corazón, una interpelación a cara descubierta. Hemos de animarnos a mirarlas de frente.

En una sociedad muy jerarquizada como aquella del tiempo del Señor (la nuestra también lo es) el puesto que uno ocupa influye en la consideración social. Por eso, todo el mundo quiere el mejor puesto, el primer puesto. Jesús dice: VETE A SENTARTE EN EL ÚLTIMO PUESTO. No entra esto en nuestros parámetros.

Comentando este pasaje dice Carlos de Foucauld: “Vete a ponerte en el penúltimo puesto. ¿Cómo en el penúltimo? ¿No dice el evangelio que en el último? No, ponte en el penúltimo porque el último está siempre ocupado. ¿Quién lo ocupa? Jesús”. No entra esta perspectiva en nuestra manera de ver a Jesús porque esta espiritualidad nos cuesta aceptarla dado que vivimos mucho del postureo, de las apariencias, del brillo social.

¿Cómo vivir la espiritualidad del último lugar?

· Ama sin esperanzas: sin la esperanza de que se te devuelva el amor que das. Ama a fondo perdido, no como quien anota para cobrarse luego las ganancias.

· Entrégate con alegría: no con pesadumbre, con mala cara, con palabras duras. Lo que das, dalo con alegría; cuando sirves, hazlo de buenas maneras.

· Ten una fe humilde: no pienses que por ser cristiano/a eres más, que estás por encima, que tienes más razón. Como decía hace siglos Miqueas 6,8: “Camina humildemente ante tu Dios”. Y ante las personas.

El Vat.II hizo una formidable reforma litúrgica de la cual bebemos la fe. Pero nunca pondrá en su calendario una “Solemnidad de Jesucristo el último de todos”. Nos parecería un despropósito. Y sin embargo él dice que está fuera de la mesa y sirviendo (Lc 22,27), como el último de todos. ¿No daría esto una orientación nueva a nuestra fe?

 

Fidel Aizpurúa Donazar

31 de agosto de 2025

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