
Hay demasiadas cosas que no valoramos lo suficiente hasta que acaban o desaparecen. El testimonio de Jesús es de esas vidas entregadas hasta el final. Él mismo, desde la cruz nos llama a amar hasta el extremo. En solidaridad con todos, y en especial con los más marginados, podemos, hoy y siempre, acoger el reino que vino a traernos Jesús. En este día, contemplemos con agradecimiento al crucificado.
