Fe Adulta

Vivir atentamente

Y aunque nadie pida nada
cuando nos encontramos con quienes sufren
y caminan cabizbajos y tristes,
o tienen los pies heridos
y el estómago vacío,
o buscan refugio en otros países
porque fueron desplazados del suyo,
o lloran con desconsuelo
porque la mar los deja tirados a la intemperie…

Cuando nos encontramos con aglomeraciones,
con campos de refugiados,
con colas interminables de sin papeles,
con alambradas y barrizales,
con fronteras insalvables,
con hombres y mujeres condenados a ser «nadie»,
con personas que mueren buscando salvarse…

Aunque nadie pida nada,
o se conformen con migajas,
o de vez en cuando «exploten»…
haz que se conmuevan nuestros corazones
y nuestras entrañas se fecunden
de vida y misericordia,
que se ofrezca gratis,
como a ti te sucedió a las puertas de Naín
y en otras muchas ocasiones…

Aunque nadie pida nada…
¡ojalá demos a todos, en cada lugar e instante,
vida gratis y ternura a raudales
para vencer las estructuras de muerte!

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