
Llegan las luces, el árbol, el Belén, las comilonas, las prisas, los regalos, los reencuentros… Y Jesús. Sobre todo, Jesús. El adviento es tiempo de preparar el corazón para acoger a Jesús, de allanar el camino de la vida al Señor, de ser testigos de su luz: de que viene y lo va a transformar todo. Si le dejamos….
