Viernes 4ª semana cuaresma (Jn 7,1-2.25-30)
Mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Se habrán convencido de que es el Mesías? Éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, nadie sabrá de dónde viene. Jesús gritó: A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado. Intentaban agarrarlo; pero nadie le echó mano, porque no había llegado su hora.
En un ambiente de hostilidad Jesús se justifica
Son textos muy difíciles de comentar, porque son únicos de Jn y nos faltan referencias para su interpretación. Se nota una contradicción entre el afán de los judíos de matarlo y la trayectoria de Jesús que obedece a otra ley.
El sentimiento de la gente es que Jesús no puede ser el Mesías, porque conocen bien a su familia pero por otra parte, les desconcierta que lo jefes religiosos, que se habían manifestado contra él, no tomen represalias.
Jn deja claro el contraste. Creían conocer la procedencia de Jesús, pero no tenían ni idea que quién era. Esto lo afirma Jn a finales del s. I, pero ni siquiera sus más próximos seguidores tenían idea de quien era Jesús.
Después de muchos años de reflexión teológica, la comunidad de Juan fue descubriendo la verdadera identidad de Jesús. La vivencia de toda una comunidad les hizo comprender el alcance y originalidad de su figura.
Recuerda que en los sinópticos no encontramos ni rastro de una teología tan elevada. Incluso nosotros después de veinte siglos tenemos dificultad para aceptarla. Para conocer a Jesús debemos descubrirlo en nosotros.
Fray Marcos
