Fe Adulta

29 marzo

VIERNES SANTO

(Pasión según Jn)

¿A quién buscáis? A Jesús Nazareno. Yo soy. La portera dijo a Pedro: ¿No eres tú también de sus discípulos? No lo soy. Pilato preguntó: ¿Qué acusación presentáis contra este hombre? Si no fuera malhechor no te lo entregaríamos. Preguntó Pilato a Jesús: ¿eres tú el rey de los judíos? ¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho de mí? Pilato le dijo: conque ¿tú eres rey? Tú lo dices, soy rey. Para eso he nacido y he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Pilato: y ¿qué es la verdad?

Jesús nos salvó viviendo, no muriendo

Celebrar la muerte de Jesús como espectadores no servirá de nada. Nos salvaremos cuando imitemos el modelo de humanidad que él propuso, viviendo lo que él vivió desde la perspectiva de un ser humano en plenitud.

Debemos superar la idea de que murió por nuestros pecados. Lo que intenta la Carta a los Hebreos con esa fórmula es convencer a los judíos de que ya no se necesitan sacrificios, porque Jesús ofreció el definitivo.

Para aclararnos en nuestra reflexión debemos hacer una distinción. ¿Por qué lo mataron? ¿Por qué murió?

Lo mataron porque la idea que tenía de Dios no coincidía con la que los jefes religiosos tenían. El Dios que es amor, al servicio de los hombres, era peligroso para ellos.

Jesús murió por ser fiel a Dios, siendo fiel a sí mismo. La muerte de Jesús no fue un accidente. La muerte de Jesús fue consecuencia de su manera de vivir.

Podemos decir que Dios no tuvo nada que ver con la muerte de Jesús y decir que fue la causa de su muerte.

 

Fray Marcos

 

 

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