Fe Adulta

5 julio

DOMINGO XIV TIEMPO ORDINARIO (B)

(Mc 6,1-6)

Fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: ¿de dónde saca todo eso? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí? Jesús decía: no desprecian a un profeta más que en su tierra. No pudo hacer allí ningún milagro. Curó algunos enfermos y se extrañó de su falta de fe.

Lo rechazan por conocerlo demasiado

Somos humanos y por lo tanto limitados, incluido Jesús. Esas limitaciones no impiden la posibilidad de alcanzar plenitud de humanidad. Esa meta es algo absolutamente grandioso y puede dar pleno sentido a la vida humana.

Mc no tiene relatos de infancia, por eso no tiene problemas para narrar este encuentro con los de su pueblo que le conocían como uno más desde que nació.

Toque de atención para los que le hemos hecho Dios desde antes de nacer. Los de su pueblo no habían visto en él nada anormal, por eso se extrañan de lo que oyen.

Ojo al dato. El demasiado conocimiento de Jesús les impide reconocer lo que en realidad es. El conocimiento externo les impide profundizar en el significado profundo.

Su desconfianza impide también la posibilidad de hacer milagro alguno. Esto es también muy significativo. En otros muchos textos se nos dice que no es Jesús el que hace el milagro sino la fe de la persona en cuestión.

Por otra parte los dirigentes creían que todo lo que no estaba de acuerdo con la tradición no podía venir de Dios.

 

 

Fray Marcos

 

 

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