Fe Adulta

4 julio

Sábado de la 13ª semana (Mt 9,14-17)

Los discípulos de Juan preguntaron a Jesús: ¿por qué nosotros y los fariseos ayunamos y tus discípulos no ayunan? Jesús les dijo: ¿es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres y se pierden vino y odres. A vino nuevo, odres nuevos.

La alegría del Reino vale más que el ayuno

Diferencia radical entre Juan y Jesús. Juan confía aún en las prácticas de penitencia para alcanzar la salvación. Jesús ofrece una salvación de plenitud y liberación de todas las prácticas ascéticas que puedan merecerla.

La presencia del novio en el banquete de boda hace referencia al banquete con que se anuncian los tiempos mesiánicos. La tradición y sus prácticas están superadas.

Advierte del peligro de querer pertenecer a la nueva alianza, pretendiendo mantener los rituales de la antigua. Se trata de una novedad absoluta e incompatible.

Una advertencia necesaria, porque la tentación de las nuevas comunidades fue hacer compatible lo nuevo con lo viejo. La incapacidad de superar el AT se manifiesta en los primeros pasos de cristianismo.

Todavía hoy nos encontramos más a gusto con las tradiciones del AT que con la novedad de Jesús. Seguimos echando parches y remiendos para poder armonizar dos visiones de Dios que son incompatibles.

Debemos hacer un esfuerzo por superar todo aquello que no está de acuerdo con las enseñanzas de Jesús. El culto a un Dios que está en los cielos debe ser superado.

 

 

Fray Marcos

 

 

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