
La Cruz es una mezcla entre el dolor y el renacer. Aquel viernes fue crucificado. Y nos preguntamos: ¿Qué sentido tiene permanecer humillados junto a la cruz? Jesús nos mostró, aún con dolor y decepción, quién es verdaderamente Dios: aquél que ama sin negociar su amor y aquél que ama entregándose hasta el último aliento.
