
Jesús bajó del monte. Desde arriba nadie puede servir. Bienaventurados, alegres y llenos de sentido seremos si de verdad buscamos el bien de las personas, la entrega de los unos con los otros, el amor para todos. Que nuestra casa no huela a cerrado. Elegir de entre todas las seguridades las que Jesús nos enseña: humildad, pobreza, sencillez, entrega. Dejémonos pintar por él
