Hermanos y hermanas, nuestro corazón no cabe de gozo y agradecimiento porque Dios y la vida nos han traído hasta Belén. Somos testigos de lo que sucedió y de lo que sucede también hoy. Oremos.
Queremos anunciar con nuestra vida al Niño del pesebre
• Que el niño recostado en el pesebre nos recuerde a toda la Iglesia la invitación a ponernos del lado de los pobres, de los marginados, de los que no tienen hogar…
Queremos anunciar con nuestra vida al Niño del pesebre
• Que el niño recostado en el pesebre nos recuerde a todos los niños que hoy se encuentran en la intemperie sin tener cubiertas las necesidades básicas.
Queremos anunciar con nuestra vida al Niño del pesebre
• Que el niño recostado en el pesebre empuje nuestros pies a los descampados e intemperie de nuestra historia, en busca de los que andan cargados de dolor y miseria.
Queremos anunciar con nuestra vida al Niño del pesebre
• Que el niño recostado en el pesebre nos anime a ser sembradores de paz, fermento de un mundo nuevo donde todos y todas nos preocupemos por el bienestar, la salud y la vida del prójimo.
Queremos anunciar con nuestra vida al Niño del pesebre
• Que el niño recostado en el pesebre sea quien nos guíe en lo de cada día, que acertemos a contagiar a todo el mundo la alegría que sentimos porque Dios ha querido encarnarse en la fragilidad de un niño.
Queremos anunciar con nuestra vida al Niño del pesebre
En esta noche tan especial queremos apostar por la paz en el mundo, por el amor en nuestras familias, comunidades y barrios, por la hermandad universal, por llevar la luz y la vida del Portal de Belén a todos los rincones del mundo.
Vicky Irigaray
