Hermanas y hermanos, solamente desde el asombro y el agradecimiento podemos acercarnos al nacimiento de este Niño y descubrir la presencia de Dios Padre Madre en la desnudez del pesebre. Oremos.
Paz en la tierra para toda la humanidad
• Que la Iglesia nos invite a acercarnos a Belén – a todos los belenes de hoy -y vivir la Navidad con María, con la familia, con la comunidad porque el Niño nos trae una humanidad unificada.
Paz en la tierra para toda la humanidad
• Que nuestros ojos acostumbrados a detenerse en lo que brilla, en lo que llama la atención, en lo que se anuncia, se desconcierten ante la señal del pesebre que está en la penumbra de lo pequeño y escondido.
Paz en la tierra para toda la humanidad
• Que nuestro corazón se estremezca porque a un niño hay que acercarse desde la ternura y no desde el poder, desde el desarme y no desde la agresividad; desde la esperanza y no desde la desilusión…
Paz en la tierra para toda la humanidad
• Que nuestros pies no se resistan a ponerse en marcha hacía los descampados y periferias que huyan de cansancios y perezas, para salir al encuentro de los que andan perdidos.
Paz en la tierra para toda la humanidad
• Que nuestro orgullo no se sienta amenazado porque para encontrar al Niño no hay que subir, sino bajar; no hay que ponerse títulos sino ser sencillo; no hay que mandar sino amar.
Paz en la tierra para toda la humanidad
La Buena Noticia que nos trae el Niño es que Dios nos quiere más de lo que podemos imaginar y que la paz, su paz, reine en este mundo; que cuantos celebramos hoy su nacimiento lo hagamos posible.
Vicky Irigaray
